FAQ

Preguntas frecuentes contestadas

1. ¿Qué es una psicoterapia?

Es un trabajo en equipo. El experto en lo que te ocurre, en tus experiencias, en tu visión de lo que te pasa eres tú. Los expertos en ayudarte a comprender el problema, a guiarte en el proceso de cambio y buscar alternativas de solución somos nosotros. Por lo tanto, decimos que la psicoterapia se basa en una relación de experto a experto en la que juntos, tú y el terapeuta, trabajáis para promover el logro de cambios o modificaciones en el comportamiento, la salud física y psíquica, la integración de la identidad psicológica y el bienestar , bien como persona individual o como grupo, familia y o pareja.

2. ¿Qué es un psicólogo?

El psicólogo es un profesional experto en desarrollar estrategias que ayuden y faciliten el cambio para acabar con el sufrimiento, conseguir nuestras metas, mejorar las relaciones, desarrollar nuestros recursos y aprender a afrontar los problemas. Todo lo que tiene que ver con lo que hacemos, pensamos y sentimos entra en su campo de entendimiento.

Un matiz: en la consulta no es imprescindible abrir nuestra intimidad desde el primer momento; el cuándo y el qué contar al terapeuta es una opción personal . El ritmo del proceso de esa implicación lo establece el propio cliente cuando percibe que el psicólogo nos garantiza confidencialidad y comprensión.

3. ¿Cuándo acudir al psicólogo?

Un tratamiento psicológico debe iniciarse cuando se tiene un problema que desborda a la persona, es decir, que le dificulta o impide vivir de la forma deseada o que le produce gran malestar y sufrimiento. Todos tenemos recursos para vencer los retos que nos plantea la vida, sin embargo, hay veces que ya no sabemos qué más hacer para tratar de solucionar un problema.. El psicólogo es el profesional que puede ayudarnos cuando:

No consigues los objetivos que te propones en la vida: la falta de motivación en la vida, rendimiento escaso en los estudios, ascender en el trabajo, tener una vida social amplia, encontrar pareja,…

No sabes cómo afrontar determinadas situaciones: la muerte de un ser querido, un despido, una ruptura o separación, el exceso con bebidas alcohólicas, consumo de drogas o problemas de relación interpersonal a nivel familiar o social …

Tienes una sensación general de malestar, angustia o inquietud contigo mismo o con los demás Los problemas con el sueño, con los estados ansiosos/angustiosos, con la alimentación.

Aparece algún síntoma que te produce malestar o que te incapacita en tu vida cotidiana: ahogos, llantos, crisis de angustia, obsesiones,…

Tienes un familiar o allegado que está sufriendo y no sabes cómo ayudarle.

Quieres mejorar tu estado de ánimo, tu capacidad para enfrentarte a los problemas y solucionar situaciones que ahora te resultan complicadas, desagradables o difíciles.

Te gustaría profundizar en el conocimiento de ti mismo, explotar al máximo tus capacidades y recursos, entrenarte en habilidades sociales, mejorar tu autoestima y en definitiva sentirte mejor.

4. ¿Quién va al psicólogo?

Todas las personas que quieren estar mejor, tanto porque les preocupa algún problema en concreto, quieren encontrar respuestas o, simplemente, porque quieren mejorar sus recursos.

¿Pedir ayuda ante un problema significa que soy más débil que otras personas?

Porque un amigo o un familiar sólo te pueden aconsejar desde su perspectiva personal, y a veces por ser una persona cercana que te quiere no es objetivo ni experto en potenciar cambios, enseñarte nuevas estrategias para afrontar las cosas y ayudarte a salir de círculos que parecen sin salida, a menudo complicados. El profesional que nos puede ayudar en estos casos y el experto en potenciar cambios es el psicólogo.

5. ¿Por qué no es lo mismo hablar con el psicólogo que con cualquier otra persona?

Porque un amigo o un familiar sólo te pueden aconsejar desde su perspectiva personal, y a veces por ser una persona cercana que te quiere no es objetivo ni experto en potenciar cambios, enseñarte nuevas estrategias para afrontar las cosas y ayudarte a salir de círculos que parecen sin salida, a menudo complicados. El profesional que nos puede ayudar en estos casos y el experto en potenciar cambios es el psicólogo.

6. ¿Cómo sé que un psicólogo puede ayudarme?

El criterio fundamental es que algún aspecto de tu vida te esté causando malestar o que te sientas mal pero no sepas exactamente porqué.
La intervención de un psicólogo abarca una amplia variedad de áreas: ansiedad, problemas familiares, relaciones sociales, problemas de conducta en nuestros hijos, problemas de salud que no tienen un origen médico identificado, agresividad, miedos...

7. ¿Es normal tener vergüenza por ir al psicólogo?

Es muy habitual. La mayoría de personas evitan ir al psicólogo a pesar de necesitarlo, ya que aún hay muchos prejuicios sociales. Aún está mal visto ir al psicólogo y mucha gente no explica que acude. En las primeras sesiones muchas personas están nerviosas porque sienten vergüenza por los motivos de consulta y por no ser capaces de resolverlos. Son errores importantes que se han de afrontar. Es importante plantar cara a los tabúes, aceptar la vergüenza y romper el hielo viniendo a la primera visita. La confianza con el psicólogo eliminará la vergüenza y la ansiedad en las siguientes visitas.

8. ¿Con qué frecuencia tendré que ir a consulta?

Lo más habitual es concertar una visita semanal o cada diez o quince días, espaciando las citas a medida que se van obteniendo resultados. Puede haber sesiones de seguimiento meses después.

¿Es necesario que me acompañe alguien?

Que te acompañe alguien o no depende de que eso te ayude a ti, que lo prefieras tú. Si crees necesario que otros hablen de lo que te sucede desde una perspectiva diferente, puede ser útil que te acompañen. En cualquier caso, si el profesional que te va a atender entiende que puede ser útil hablar con alguien de tu entorno, te lo comentará y tú decidirás si le pides que te acompañe en la próxima sesión.

9. ¿Acudir a un Psicólogo o a un psiquiatra?

El psiquiatra se diferencia del psicólogo clínico en diversos aspectos. El primero, es que el psiquiatra es un licenciado en medicina y el psicólogo clínico es un licenciado en psicología. Por ello, el psiquiatra considera los problemas del paciente como resultado de que algo no funciona bien en el organismo (en el cuerpo); por el contrario el psicólogo clínico se centra en aspectos psicológicos (cómo influyen en el problema las relaciones y situaciones sociales, familiares, las emociones propias y de los demás, la opinión y visión personal que se tiene sobre los problemas, etc.). Esto no quiere decir que el psicólogo excluya en su tratamiento los aspectos orgánicos, o que el psiquiatra haga lo propio con los factores psicológicos. Sin embargo, sí debe quedar claro que ambos se diferencian en la mayor importancia que dan a lo psicológico (psicólogo clínico) o a lo orgánico (psiquiatra). En consonancia con esto la segunda diferencia está en qué hacen ambos profesionales. El psiquiatra se ocupa, habitualmente, de diagnosticar y recetar un fármaco; y el psicólogo clínico, junto con el diagnóstico, busca analizar las dificultades específicas del paciente en su día a día y hace un plan ajustado a éstas para superarlas.

10. ¿Por qué hay tantas psicoterapias distintas y cuál es la mejor?

En psicología existen distintas maneras para entender cómo funciona un padecimiento. Así como en la medicina alopática algunos pacientes responden mejor a un tipo de fármaco que a otro, en el caso de la atención psicológica, un tipo de psicoterapia puede funcionar mejor para una persona que para otra. Una adecuada valoración, la continua formación, la experiencia y una ética profesional escrupulosa son las guías que tiene el psicólogo clínico para determinar cuál es la mejor intervención en cada caso.

11. ¿Cuánto tiempo dura una psicoterapia?

El tiempo necesario para conseguir los objetivos que la persona ha marcado en el inicio de la misma. Lógicamente esto hace que pueda variar de una persona a otra, dependiendo de la magnitud del problema y de las alternativas y recursos disponibles para la solución.

El número de sesiones necesarias varía mucho para cada caso. El psicólogo que le atienda podrá darle una estimación del tiempo necesario para la superación de su demanda después de evaluar específicamente su caso. La media puede oscilar entre los tres o cuatro meses y un año. La periodicidad puede ser semanal o cada quince días y progresivamente se van espaciando.

En los tratamientos psicológicos hay que tener en cuenta que la experiencia y la cualificación de los profesionales acorta la duración de los mismos. Un tratamiento bien planteado, bien pensado y dirigido por un profesional con experiencia requiere menos sesiones para que el cliente sienta el beneficio de la terapia.

12. ¿Tendré que trabajar fuera de las sesiones?

Una hora de sesión a la semana suele ser efectiva pero no milagrosa. El psicólogo guía a la persona, pero es esta quien debe hacer la parte más activa, trabajando dentro y fuera de las sesiones. El psicólogo ayudara a crear las condiciones para practicar fuera de la consulta y que así, se puedan generalizar resultados en la vida cotidiana.

¿Cuándo empezaré a notar algún cambio con la terapia?

Los cambios experimentados durante la terapia dependen de cada persona (sus expectativas, recursos, motivación, compromiso y actitud hacia la terapia) y de las características de su problema (gravedad, intensidad, duración), por lo tanto las reacciones al proceso terapéutico van a ser distintas. En algunos casos se experimentan cambios ya desde el momento de la solicitud de ayuda psicológica y en otras ocasiones serán necesarias un mayor número de sesiones.

13. ¿Es muy cara una psicoterapia? ¿Cuánto va a costarme?

Si te vas a beneficiar de un tratamiento psicológico, hay que tener en cuenta para el cálculo del coste total, el tiempo que va a durar el tratamiento, así como, el número de sesiones que se van a necesitar y la periodicidad con que se asistirá a las mismas, y por supuesto, el número de personas implicadas.

Un tratamiento normal requiere acudir a consulta entre una vez a la semana y una vez cada quince días, dependiendo de las características del caso. El seguimiento puede ser mensual o trimestral.

El número de sesiones necesarias varía mucho para cada caso. El profesional que le atienda podrá darle una estimación del tiempo necesario para la superación del problema después de evaluar específicamente su caso.

Un tratamiento bien planteado, bien pensado y dirigido por un profesional con experiencia requiere menos sesiones para que el cliente sienta el beneficio de la terapia, lo que reduce notablemente el coste final.

Tenemos varias modalidades de pago y descuentos por algunas vías. Consúltanos. Apostamos por potenciar que los recursos que ofrece la psicología sean asequibles a todo el mundo.

14. ¿No quiero que nadie se entere de que estoy acudiendo a un psicólogo ¿Qué garantías tengo?

Los datos de las personas que acuden a consulta son totalmente confidenciales. La información obtenida en consulta será tratada conforme al secreto profesional y no será comunicada a terceros (a no ser que la persona así lo autorice de forma explícita). Esto incluye a familiares (en caso de mayores de edad). Los datos biográficos necesarios para desarrollar la terapia se encuentran protegidos por el código deontológico del psicólogo y por la Ley de Protección de Datos.

15. ¿Qué tipo de terapia hacéis y en qué consiste?

En ALTEA PSICOLOGOS tenemos una orientación fundamentalmente cognitivo-conductual, constructivista, y sistémica. Este tipo de intervención es la más utilizada y más contrastada científicamente.
La mayoría de los problemas pueden abarcarse con esta metodología, que supone entender el siguiente esquema:

Tenemos una serie de patrones de pensamiento a veces equivocados, que activan emociones negativas y nos hacen afrontar ciertas situaciones de forma ineficaz, con estos patrones nos relacionamos en nuestros sistemas familiares y sociales o intentamos comprender el mundo que nos rodea.

Con la guía de un psicólogo, se analiza la estructura del sistema en el que estamos inmersos, se consideran estos patrones, las emociones, y las conductas que nos hacen estar mal y se aprende a sustituirlos por otros más útiles y beneficiosos.

16. ¿Cuándo acudir a un psicólogo clínico para consultar y solicitar ayuda para su hijo?

Cuando exista un retraso o dificultades en la adquisición de habilidades, destrezas o conductas apropiadas a cada edad, como: el habla, control de esfínteres, diferentes hábitos de autonomía, lectura y escritura, relaciones sociales...

Cuando persisten y se mantienen en el tiempo características de edades anteriores: miedos a dormir solo, a la oscuridad, a los extraños a no separarse de la familia ...

En ocasiones, los niños muestran su malestar y desadaptación a través de su comportamiento (estar enfadado, llorar, cambios bruscos de humor, desobedecer, negativismo u otras conductas perturbadoras ) o por las cosas que dicen o cómo las dicen ... Pero en otras , las manifestaciones pueden ser más sutiles tanto que no se las considera problemáticas, como estar muy tranquilos, apagados, sin ganas de jugar, no molestan, ser siempre muy solícitos ...
En cualquier caso siempre que la familia y/o el colegio tengan dudas sobre la adecuación o no de ciertos comportamientos, o el manejo de ellos, sería conveniente acudir. La prevención es muy importante.

17. Mi hijo es muy difícil. ¿A qué se debe?

No es posible decirlo así de entrada. Para cada niño hay que examinar qué es lo que le pasa para que sea difícil. La conducta de los niños depende de factores diversos: herencia, ambiente, maduración, aprendizaje... y todos ellos han de ser evaluados antes de dar una orientación.

18. Mi hijo está agresivo

Los cambios a peor son señales de alarma. Si un niño bueno se vuelve indisciplinado, si de ser aplicado pasa a ser descuidado y mal estudiante, si un obediente pasa a ser díscolo, si un pacífico pasa a ser provocador, si un plácido pasa a ser angustiado o un tranquilo se vuelve inquieto y nervioso, es que algo pasa. Igual que con el caso de la agresividad hay que examinar la perturbación emocional del niño, y descartar la presencia de una depresión.

19. Dicen que es normal que los niños y niñas cambien, por la edad. Dicen que "ya se le pasará".

Es normal que los niños y niñas cambien, por la edad, pero no para ir a peor. Muy al contrario, con la edad debería aumentar el grado de madurez personal. Si los niños y niñas pasan épocas de desajuste o de tensión, es necesario determinar hasta qué punto eso es normal.

20. EN LOS ESTUDIOS VA MAL. Él tiene la culpa si no trabaja lo suficiente.

De nada sirve buscar quién tiene la culpa. Lo importante no es buscar culpables, sino soluciones. Lo que de verdad nos interesa es ver qué hacemos a partir de ahora. De nada sirve hacer que un niño se sienta culpable.

De nada sirve hacer sentir culpable a alguien, sea o no un niño: Sentirse culpable es mortificarse por algo que ya está hecho mal. No podemos volver atrás en el tiempo ni un segundo. No podemos arreglar nada del pasado. De lo que se trata es de analizar racionalmente qué hemos hecho mal, buscar los factores que han intervenido y planeas futuras soluciones. Pero para todo eso vale la pena tener la cabeza serena. Sentirse culpable, decirse a sí mismo que se es un borrico, que ya está bien, que siempre me equivoco... etc., no ayuda a tener la mente clara. Antes bien, provoca problemas de autoestima, de inseguridad y de inferioridad, con lo que es probable que las cosas vuelvan a salir mal.

21. ¿Y si los profesionales (psicólogos, etc.) también coinciden en que la culpa es del chico, que no trabaja lo suficiente...?

Cambie de profesionales. El chico que tiene dificultades no puede ni debe ser inculpado. Si el chico no trabaja, por algo será. Darle las culpas al chico es descargar las responsabilidades sobre el más débil.

22. Mi hijo es un desastre

No diga esas cosas, y, muy especialmente, no se las diga a tu hijo. Hacen daño. Hacerle sentir que es un desastre no sirve para nada. En general, hacerle sentir culpable no sirve para nada. Corremos el riesgo de que su hijo crea de verdad que él es un desastre, y que no puede (o no sabe) hacer nada para evitarlo. El hecho de que un niño se considere a sí mismo como un desastre, no mejora las cosas.

23. Mi hijo es inseguro. ¿Tiene cura esto?

La seguridad que un niño aprende a adquirir es un reflejo de la confianza que le tienen los demás. Si un niño es educado para ser capaz de resolver sus problemas por sí mismo, y para actuar ante ellos, es probable que vaya ganando una buena autovaloración y seguridad.

Un niño sobreprotegido, al que se le ha prestado excesiva ayuda para hacer las cosas (o simplemente se las han hecho), no va ganando confianza en sí mismo, sintiéndose inseguro y vacilante.
En el extremo contrario, un niño sometido a una excesiva exigencia, al que no se le valoran los aciertos y siempre se le pide más de lo que hace, acaba por no confiar en sí mismo, y por pensar que haga lo que haga lo hará mal.

Curar la inseguridad exige una conducta muy coherente por parte de los padres: deben asesorar a sus hijos para que hagan cosas y valorarlos por el hecho de hacer, los resultados deberían de quedar en un segundo lugar. El niño que ha sido elogiado por tomar iniciativas y bien orientado para hacer cosas, se siente seguro en sí mismo, y con confianza para superar los obstáculos.

24. Pero, llevar al chico a que lo vea un psicólogo o un psiquiatra, ¿no le hará sentirse acomplejado?

Quizá sí al principio. Pero si se trata de buenos profesionales sabrán tratar al chico de manera que no se sienta "raro" o "enfermo". A la larga los beneficios superarán ampliamente a esas potenciales dificultades iniciales.

25. ¿Qué diferencia hay entre un psicólogo, un psicopedagogo y un logopeda?

Como decíamos anteriormente, El psicólogo tiene una visión más amplia en cuanto a los aspectos psicológicos del niño (inteligencia, personalidad...)

El psicopedagogo ha cursado una carrera concreta (Psicopedagogía). También existe la rama de pedagogía terapéutica en la carrera de Profesor de EGB. Se trata de profesionales que, por su formación, deben dominar las técnicas de enseñanza, especialmente las que se dedican a niños con dificultades.

El logopeda suele ser un psicólogo, psicopedagogo o maestro, que, además, ha cursado los estudios de "Patología y terapéutica del lenguaje". Es un especialista en lenguaje: trastornos del habla, de la voz, de lectura, de escritura, etc.

Nuevamente mencionamos que lo ideal son los equipos de profesionales, por eso ALTEAPSICOLOGOS está formado por logopedas, psicólogos y psicopedagogos. Entre todos podemos llegar a determinar la solución pertinente para cada dificultad.

26. ¿Cuáles son los pasos a seguir?

Realizar una primera consulta para determinar si las dificultades de su hijo aconsejan o no la intervención terapéutica y que tipo de intervención sería lo primero.
Para ello:
Buscar un buen equipo de profesionales, con prestigio y años de experiencia, con reconocimiento oficial y colegial, con garantía.
Pero no se sienta cohibido y solicite toda la información que necesite y plantee todas sus dudas hasta quedar satisfecho de que acude a un centro y le atiende un psicólogo que le merece la mayor de su confianza.

27. ¿Qué se le dice al niño sobre la terapia?

No mentirle y darle toda la información de manera adecuada y ajustada a su edad y al conocimiento que tenga el niño del problema.
Qué es un psicólogo, un especialista, un entrenador, un técnico, un profesional que le va a ayudar a resolver sus dificultades.
“ Que sabe escuchar, entenderte, que te va a apoyar, en el que puedes confiar, que sabe por qué ocurren ciertas cosas y sobre todo que sabe cómo puedes resolverlas, que te va a enseñar “trucos”, te va a dar estrategias, para conseguirlo ..., al que acudirás un día a la semana durante un tiempo, que a veces solo estaréis vosotros dos, o también podrán estar los hermanos y los papas ... que cuando resuelvas tus problemas, dejarás de ir porque ya no lo necesitarás ... pero que si alguna vez lo necesitas podrás volver y seguro que se acordará de ti.

28. ¿Cuáles son los problemas más comunes en la adolescencia?

Los trastornos más comunes entre los adolescentes pueden dividirse en dos categorías:

* Problemas emocionales y del comportamiento: trastornos del ánimo, trastornos de conducta alimenticias: anorexia y bulimia, crisis de la adolescencia (aislamiento, agresividad, rebeldía, ansiedad conflictiva en relación a la identidad y la orientación sexual) y los trastornos por sustancias como el alcohol y/o las drogas.

* Problemas escolares y relacionados con el aprendizaje: trastorno de déficit de atención, que se puede dar con o sin hiperactividad.

29 ¿Cuáles son los trastornos de conducta más habituales en la adolescencia?

El trastorno de conducta es una alteración del comportamiento, que a veces es diagnosticada en la infancia. Éste se caracterizada por un comportamiento antisocial que viola las normas y reglas adecuadas para la edad.

Entre los comportamientos antisociales podemos citar: la irresponsabilidad, el comportamiento trasgresor (como las ausencias escolares o el escaparse), la violación de los derechos ajenos (robo, por ejemplo) y, o la agresión física hacia otros (asalto o violación).

Estos comportamientos a veces se presentan juntos; pero puede suceder que aparezca uno o varios de ellos sin estar acompañados por ninguno de los demás.

30. ¿Qué causa los trastornos de la adaptación?

Los trastornos de la adaptación son una respuesta al estrés. No hay un solo vínculo directo entre el suceso estresante y la reacción a éste. Los niños y los adolescentes tienen diversos temperamentos, experiencias distintas, un diferente grado de vulnerabilidad y diferentes formas de confrontar los eventos difíciles. Su etapa de desarrollo y la capacidad de su sistema de apoyo de satisfacer sus necesidades específicas relacionadas con el estrés son factores que pueden contribuir a las reacciones.

31. ¿Qué actitud mantener en la familia ante un trastorno de adolescencia?

Lo más importante es aceptar el trastorno e intentarlo comprender. Para ello, es fundamental acercarse al adolescente, escucharle y mostrarse como parte de la solución. Mostrarle tu comprensión y que estás dispuesto a ayudarle es el primer paso para solucionar el trastorno . Es necesario centrarse en las soluciones y no en los problemas.

32. ¿Cómo conseguir que mi hijo adolescente acuda a consulta?

A menudo nos encontramos con importantes dificultades para que nuestros hijos adolescentes acepten las indicaciones que les hacemos en lo que se refiere a su comportamiento, sus estudios, su salud, en definitiva, la manera que tienen de gestionar su vida. Es posible que estas resistencias sean simplemente una característica de su edad, de la necesidad de identificarse como personas independientes que muestran su criterio frente al nuestro.

El problema surge cuando, desde nuestra opinión, se están produciendo conflictos relevantes que requieren valoración profesional y, en su caso, intervención terapéutica: conductas de trasgresión y no adecuación a límites y normas en el medio familiar, fracaso académico, descargas agresivas, comportamientos de riesgo y cualquier otro aspecto que afecte a su desarrollo evolutivo y su bienestar personal. Probablemente ellos no admitan que está ocurriendo conflicto alguno y no quieran saber nada de acudir al especialista, suelen argumentar que a ellos no les ocurre nada y que el problema es nuestro.

Se plantean dos interrogantes:

  • ¿Cómo conseguir que acudan a consulta?
  • ¿Es posible abordar el problema sin su colaboración?

Para afrontar la primera cuestión, lo aconsejable es buscar el momento adecuado y exponer con franqueza a nuestros hijos el nivel de preocupación que sentimos sin responsabilizarles directamente, informándoles de nuestra intención de buscar ayuda y de nuestro deseo que ellos se incorporen en el proceso de solución. Es conveniente respetar su decisión aunque no sea la que nos gustaría escuchar, un profesional, difícilmente va a poder intervenir sobre objetivos de cambio con un adolescente sin percepción de problema y sin motivación para iniciar tratamiento. No debemos engañarles, ni “comprarles” para conseguir que accedan. Sí nosotros empezamos a cambiar, es posible que se incorporen mas adelante.

Sobre la segunda cuestión, es factible trabajar sin la incorporación del adolescente al proceso terapéutico, cambiar nuestra actitud, nuestra manera de manejar los conflictos pueden ser factores decisivos para ayudar a nuestros hijos. Los padres pueden aprender a responder con eficacia a las situaciones que los adolescentes plantean, gestionar sus demandas, establecer límites que funcionen y adoptar el papel más adecuado en una situación crítica.

Para comprender y afrontar con eficacia los retos del adolescente es necesario un cambio de rol por nuestra parte, dejamos de ser su único referente y competimos ahora con su grupo de iguales. Sólo desde el esfuerzo por adaptarnos a las nuevas demandas podremos mantener con eficacia nuestro criterio, tan cuestionado y tan importante a la vez en sus decisiones.

33. ¿Qué es el TDAH?

Las siglas TDA o TDAH corresponden al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata del trastorno más importante dentro de la psiquiatría y/o psicopatología infantil. El Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH) es una afección neurobiológica que se caracteriza por un nivel inapropiado de inatención (concentración, distraibilidad), hiperactividad e impulsividad que es incoherente con el nivel de desarrollo del individuo y que se produce en varios entornos de la vida del niño: en la escuela, en casa y en contextos sociales.

Los síntomas más habituales producidos por este trastorno son:

  • * Inatención: Dificultad para mantener la atención, sobre todo en situaciones de baja estimulación.
  • Hiperactividad: Falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos asociado con inquietud motora.
  • Impulsividad: Falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos.

34. ¿Qué no es TDAH?

TDAH no es un retraso mental ni falta de inteligencia. Esta idea falsa ha surgido porque las dificultades atencionales pueden incidir negativamente en el rendimiento académico. El TDAH puede darse en personas de cualquier nivel de inteligencia.

TDAH no es:

  • Pereza ni falta de motivación.
  • Mala conducta intencionada.
  • Ausencia total de capacidad para fijar y mantener la atención.

35. ¿El niño con TDAH actúa con mala intención?

No, dado que en gran parte, sus comportamientos dependen de los síntomas del trastorno y de su dificultad para retener lo aprendido y aplicar los aprendizajes (incluidos los de normas de conducta). Es evidente, entonces, que sus conductas negativas no son intencionadas.

36. ¿Es bueno castigar a los niños con TDAH?

No, de hecho, se ha demostrado que el castigo sistemático es absolutamente ineficaz y perjudicial en la educación de los niños con TDAH. Estos niños tienen dificultades para retener y aplicar lo aprendido; esto no sólo ocurre en el ámbito académico, sino en general. Al niño con TDAH le cuesta entender lo que se puede o no se puede hacer; por ello, los castigos parecen ineficaces. En la mayor parte de los casos, les supone una forma de represión injusta que les incapacita para aprender las normas de comportamiento.

Por otra parte, su propia inquietud es muchas veces confundida con una mala conducta, lo que lleva a castigarle en exceso sin motivos reales, creando un acostumbramiento al castigo. Además, los comportamientos positivos muchas veces pasan desapercibidos, dando al niño la sensación de que sólo se le presta atención cuando se porta mal (de ahí que su comportamiento negativo pueda percibirse como 'una llamada de atención').

37. ¿Qué pueden hacer los padres y familiares por su hijo con TDAH?

Cuanto más sepan, lean y pregunten sobre el TDAH, mejor podrán los padres y familiares ayudar al niño. Deben buscar un psicólogo para que evalúe y trate al niño, un psicólogo que sea experto en niños con TDAH y que tenga tiempo y paciencia para seguir al niño a lo largo de la enfermedad . Además, los padres pueden: definir reglas claras de consecuencias y premios para ciertos comportamientos, ayudar al niño a terminar una tarea o encargo dividiéndolo en pasos menores, aumentar la estructura y el orden en casa, establecer rutinas estables y predecibles para estructurar el tiempo, eliminar ruidos y distracciones, modificar la conducta del niño, motivarles, establecer medidas adecuadas de disciplina para que el niño entienda las consecuencias de saltarse las normas.

38. ¿Qué puede hacer el niño para mejorar su TDAH?

Los niños con TDAH tienen problemas para concentrarse y atender, y para controlar su comportamiento, porque su cuerpo quiere moverse mucho. Existen algunas medidas generales que ayudarían al niño en sus actividades de la vida diaria, tales como: mejorar su concentración, dejar la ropa del colegio y la cartera preparada la noche anterior, para no hacerlo con prisas por la mañana. Es bueno dormir lo suficiente para concentrarse mejor al día siguiente. Debe tomar un buen desayuno y en el caso de que el médico haya iniciado algún medicamento, tomar su medicación por la mañana para poderse concentrar y tener energía. Puede hacer una lista de estas cosas para acordarse.

39 ¿Qué es el Trastorno Obsesivo compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno de ansiedad. Si tiene TOC, tendrá pensamientos repetidos y angustiantes denominados obsesiones. Es posible que haga lo mismo una y otra vez para intentar que los pensamientos desaparezcan. Estas acciones repetidas se llaman compulsiones.

Algunos ejemplos de obsesiones son el miedo a los gérmenes o el miedo a hacerse daño. Entre las compulsiones se incluye lavarse las manos, contar, revisar una y otra vez las cosas o limpiar. Cuando no se trata, el TOC puede dominar la vida de una persona.

Con frecuencia, los síntomas comienzan en la infancia o la adolescencia. Los tratamientos que combinan medicinas y terapia suelen ser eficaces.

40. ¿Cuáles son los síntomas del TOC?

El TOC es clínicamente heterogéneo. Los pacientes suelen presentar una miscelánea de síntomas de forma simultánea. Entre estos síntomas destacan los siguientes grupos:

Contaminación. Observaciones sobre una posible contaminación por suciedad, gérmenes, virus o sustancias extrañas. También la posibilidad de haber adquirido una determinada enfermedad o varias (por ejemplo, VIH o cáncer).

Orden y simetría. Búsqueda de la perfección. Intensa tensión y malestar al ver o pensar que esos objetos pueden ser tocados o movidos en un orden distinto.

Fobias de impulsión. Se caracterizan por un intenso temor a perder el control de las siguientes formas: Sexuales, Religiosas y Agresivas.

Acumuladores: Recolectan objetos insignificantes y existe una dificultad para deshacerse de ellos.

Pensamiento mágico. Pensamientos desagradables que si no son restituidos por una determinada conducta o imagen pueden conllevar consecuencias desastrosas.

La persona debe ejecutar una conducta o un pensamiento repetidamente hasta quedarse tranquilo Esto se llama sensación "Just Right". Y se da habitualmente en los repetidores..

Comprobación: Dudas respecto a haber cerrado o apagado correctamente las cosas (p. ej: gas, luces, ventanas, puertas…)

Somáticas y/o hipocondríacas. Dudas respecto a haber contraído una enfermedad o a estar enfermo. También puede manifestarse respecto a la duda de poseer una parte del cuerpo asimétrica o deforme.

Metafísicas. Dudas sobre el futuro o la existencia.

Contadores. Necesidad de contar el número de coches de una calle, por ejemplo, o de ventanas de un edificio.

También son compulsiones: Evitación, Implicaciones familiares.

41. ¿Qué es un trastorno de personalidad?

Un trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia y comportamiento que se aparta de lo que se considera habitual en la cultura del sujeto que lo padece y que se manifiesta en la forma de percibir el mundo que le rodea, la afectividad, las relaciones interpersonales y el control de los impulsos.

42. ¿Cuáles son los síntomas del trastorno de personalidad?

El trastorno de personalidad provoca una gran inestabilidad afectiva y conductual, que altera y perturba muchas áreas de la vida (formativa, laboral, afectiva, relacional) del paciente y de las personas con las que convive. Puede haber otras complicaciones asociadas, como trastornos del estado de ánimo, de la alimentación, drogodependencias, etc., que agravan el problema.

43. ¿Por qué el TLP ( trastorno límite de la personalidad) es un problema?

Porque hay una gran inestabilidad afectiva y conductual, que afecta a muchas áreas de la vida (formativa, laboral, afectiva, relacional) del paciente y de las personas que le rodean. Puede haber otros problemas asociados, como pueden ser trastornos del estado de ánimo, de la alimentación, drogodependencias, que agravan aún más el problema.

44. ¿Qué es la Anorexia?

Aquellas personas que sufren anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada tanto de las dimensiones como de la forma de su cuerpo. Por ello no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno e incluso ejercicio físico excesivo. Casi no comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas posteriores: ingieren grandes cantidades de alimentos y después tratan de eliminar las calorías mediante el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de varias de estas acciones.

45. ¿Qué es la Bulimia?

La bulimia y la anorexia son similares. En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (comiendo en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como por ejemplo el vómito inducido o ejercicio físico excesivo para evitar subir de peso.

Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, física y emocionalmente. También puede provocar comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar).

Un diagnóstico de bulimia se da cuando alguien recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no son equiparables a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer de forma más sana.

Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas de los demás. Frecuentemente comen alimentos no cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos, los laxantes o al ejercicio físico excesivo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas que son bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas en su peso.

46. ¿Qué es la patología dual?

Se llama patología dual a la asociación de una adicción a otra enfermedad mental. Por ejemplo: trastorno bipolar y dependencia a cocaína o esquizofrenia y dependencia al cannabis.

¿Estoy triste y no sé por qué, ¿tengo depresión?

La tristeza es una de las emociones básicas y como sentimiento es adaptativo, ya que suele sobrevenir como reacción a determinados acontecimientos vitales y tiene una determinada utilidad. Entra dentro del rango de la normalidad, ya que todos podemos vivirlo en determinadas circunstancias. Por lo tanto, el sentimiento de tristeza no constituye en sí mismo un trastorno, sino que debería ir acompañado de una serie de síntomas para ser considerado un cuadro psicológico. Si la tristeza se prolonga en el tiempo y va acompañada de cambios duraderos en los hábitos de vida (interfiere en tu vida laboral, social, familiar), de sentimientos de culpa, pérdida de interés por las cosas cotidianas, aislamiento, cambios físicos… es recomendable consultar a un especialista para que pueda realizar una evaluación más precisa.

47. ¿Cómo actuar ante una persona con trastorno bipolar?

Entre los familiares de un enfermo con trastorno bipolar debe existir un buen conocimiento de la enfermedad y, sobre todo, un amplio consenso entre las personas de la familia a la hora de expresar al enfermo su preocupación por su comportamiento sin afán de crítica. El consenso entre familiares y amigos ayudará al enfermo a recapacitar sobra las observaciones realizadas.

48. ¿La compra compulsiva está relacionada con otras patologías?

Muy a menudo la necesidad obsesiva de gastar es un síntoma de algún trastorno psicológico. La compra compulsiva es muy frecuente en el contexto de los estados hipomaniacos, cuando la persona se encuentra especialmente eufórica, como un signo más de su conducta expansiva en muchos casos. Muchos compradores compulsivos son en realidad enfermos depresivos. No es infrecuente que la compra compulsiva se acompañe de trastornos de la alimentación, especialmente bulimia, y ocasionalmente de cleptomanía.

49. El éxito en el tratamiento del adicto, ¿depende de su motivación?

Cuando una persona tiene ‘buena motivación’ (verdaderas ganas) consigue su fin, pero cuando la motivación es débil se fracasa.

La pregunta clave es: ‘¿Qué obtengo a cambio de no consumir?’.

Existen dos tipos de ‘motivos’ por los que un paciente acude a un centro solicitando ayuda:

Positivos: son razones personales, internas, planteadas por el propio sujeto; relacionadas con una buena motivación.

Negativos: generalmente son presiones externas (problemas familiares, laborales, legales, de pareja, económicos, falta de droga en el mercado, etc.) o internas (malestar físico producido por el síndrome de abstinencia, etc.).

Cuando la motivación es positiva es más sencillo obtener éxitos, pero cuando es negativa, requiere una buena colaboración entre la familia y los terapeutas para abonar el terreno del éxito.

50. ¿Cómo saber si un hijo consume drogas?

Desde el inicio del consumo, generalmente esporádico, hasta el uso habitual de una determinada sustancia, cuando ya se puede considerar al sujeto como drogodependiente, forzosamente tiene que transcurrir un tiempo*. Este tiempo:

* Es distinto para cada droga: La dependencia aparece de forma más rápida para el consumidor de heroína y de cocaína que para aquel que consume otras drogas, por ejemplo el alcohol.

* El periodo de habituación puede ser más corto a medida que su hijo sea más joven y si además tiene problemas propios de la edad, de tipo psiquiátrico y/o psicológico y los intenta compensar con el consumo.

* El tiempo necesario para conducir a la drogodependencia de una sustancia es menor de lo que vulgarmente se cree.

Algunos de los signos de sospecha de consumo podrían ser:

1. Aumento de la necesidad de dinero, traducido en:

* Pedir dinero a la menor oportunidad y recogerlo en el menor descuido.

* Cambiar objetos de valor con sus hermanos y compañeros.

* Gastar las sobras de la compra.

* Acudir a parientes, abuelos, tíos, etc. con necesidades urgentes de dinero a cambio de hacer algo.

* Inventar necesidades urgentes para sus estudios, como material escolar.

2. La búsqueda incesante de proveedores se manifiesta en:

Salidas repentinas y a deshora.

La pérdida de los compañeros con quienes acostumbraba a salir.

Estar siempre pendiente del teléfono.

Llegar a casa a altas horas de la madrugada.

Intentar eludir a compañeros y/o amigos que puedan advertir el problema.

Esconder objetos y utensilios en lugares recónditos de la casa.

3. El joven modificará su comportamiento:

* Discutirá con sus familiares respecto a las normas de convivencia establecidas en la familia.

* Se mostrará cada vez más reservado con sus propias cosas.

* Se relacionará menos con la familia, perdiendo los canales de comunicación.

* Tendrá cambios de humor bruscos: lo mismo está simpático, agradable y atento que se muestra suspicaz y agresivo.

* No podrá conciliar el sueño.

* Descuidará su aspecto personal.

* Se configurará en un gran manipulador de la familia, buscando todas la situaciones que le conduzcan al consumo.

51. ¿Qué hacer cuando se descubre que un hijo es drogodependiente?

Las cuatro reglas más importantes son:

1. NO ALARMARNOS: Hay que reflexionar serena, valiente, abierta y profundamente.

2. NO INFRAVALORAR NI EXAGERAR: Hay que dimensionar adecuadamente el problema.

3. HACERLE FRENTE: Se debe acudir al centro específico adecuado con la disposición de que:

* No es un problema exclusivo del hijo.

* No puede resolverlo solo.

* Pueden estar implicados problemas familiares y otros de tipo muy diverso.

4. NO OCULTAR EL PROBLEMA: El ocultar un problema conduce a un sentimiento de vergüenza o ‘pecado’, y ni es un ‘vicio’ ni es un ‘pecado’. Se trata de una enfermedad o de un conflicto/crisis personal.

¿Cuánto tiempo, tras el consumo, se pueden detectar las drogas en orina?

Todas las drogas que entran en el cuerpo humano son metabolizadas en el hígado (transformadas en sustancias eliminables denominadas metabolitos) y eliminadas por el riñón (aunque también pueden eliminarse por las heces, sudor, etc.). Por ello son detectables en la orina. El tiempo durante el cual puede detectarse la droga consumida en la orina depende de varios factores: si se almacena en grasa, si se metaboliza a un ritmo diferente, etc.

Ello da un tiempo aproximado para cada droga*:

  • Alcohol 12 horas
  • Anfetaminas 4 días
  • Benzodiacepinas 7-10 días
  • Cocaína 4 días
  • Codeína 7 días
  • Heroína 4 días
  • Marihuana 30 días
  • Metadona 10 días

52. Adicción al consumo

Si bien se trata de un trastorno que aún no está suficientemente reconocido, la adicción a las compras va en aumento. La adicción al consumo se caracteriza por:

  • Perder el control a la hora de comprar: se compran numerosos artículos innecesarios o supérfluos, repetidos, inútiles, inapropiados.
  • Gasto económico en compras superior a lo que se puede económicamente.
  • Comprar para intentar compensar un sufrimiento psicológico.

La sensación de soledad, las frustraciones y el nivel bajo de autoestima son factores de riesgo para la adicción al consumo.

Las mujeres se inclinan hacia las compras de prendas de vestir y los varones hacia material informático y accesorios del automóvil.

53. Adicción al trabajo

Se presenta casi exclusivamente en el sexo masculino y, aparentemente, supone una paradoja que la dependencia no vaya referida a un objeto de gratificación directa, sino a una actividad que sistemáticamente exige esfuerzo para el logro de un producto, servicio, reconocimiento, dinero, etc.

Los síntomas del paciente adicto al trabajo podrían ser:

  • Comportamiento despótico y violento en el hogar familiar, que contrasta con el perfeccionismo y apariencias favorables con sus compañeros de trabajo.
  • Agotamiento emocional o síntomas de estrés que llega, con el tiempo, a mermar su capacidad profesional. Termina por desarrollar un trastorno depresivo o un proceso psicosomático que requiere tratamiento.

54. Adicción a la televisión

El teleadicto ‘se halla sumido en un desierto mental de pasividad e inercia con erupciones de violencia, semejante a las características propias del mundo nirvánico de los adictos a la heroína’.

La afición desmedida por ver la televisión constituye un riesgo de dependencia por el encarcelamiento interno que anula la capacidad de libertad y decisión.

Las personas más susceptibles de sufrir esta adicción son los sujetos de carácter inestable, carentes de iniciativa, los que se sienten solos o poco realizados, los enfermos depresivos y las personas impulsivas con dificultad de autocontrol.

Los niños en edad escolar son los que con mayor facilidad se vuelven adictos a la televisión, debido a un abuso de la pantalla no tutelado por los adultos.

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